frescos

 LOS FRESCOS

Son notables los frescos de las estancias, celebres en todo el mundo. La Loggia, una galería de 65 m de longitud y 4 m de anchura, fue proyectada por Donato Bramante en 1512 y terminada por Rafael, que empezó a decorarla en 1517. Especialmente admirable es la Capilla Sixtina, en cuya bóveda (de casi 1.000 m2) se pueden contemplar las nueve escenas del Génesis pintadas por Miguel Ángel entre 1508 y 1512. El lienzo mural situado detrás del altar exhibe, por su parte, el célebre Juicio Final, obra que también realizó Miguel Ángel entre 1536 y 1541. Pero además la Capilla Sixtina fue decorada, desde 1481, por Sandro Botticelli, autor de tres de sus frescos (Las pruebas de Moisés, El castigo de los rebeldes y La tentación de Cristo).

Las cuatro stanze (estancias) del palacio decoradas por Rafael suponen otro vértice del renacimiento italiano; deben ser recordados, entre otros, los frescos del Parnaso y La escuela de Atenas en la Stanza della Segnatura (Estancia de la Signatura, 1509-1511) y Expulsión de Heliodoro del Templo en la Stanza d’Heliodoro (Estancia de Heliodoro, 1511-1514).

Notable es también la galería de los mapas, encargada por el papa Gregorio XIII en 1580 y que está decorada con mapas y cartas que representan las posesiones de la Santa Sede.

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